13 de marzo de 2009

Anna Rossell: "Intimidad" (Microrrelato erótico)

Intimidad
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por Anna Rossell

Un escalofrío recorrió su cuerpo, como cada vez que, de nuevo, percibía su presencia y su voz le susurraba al oído las palabras que siempre habían provocado en ella aquel sentimiento de lenta e imparable excitación. Después sobrevenía el vértigo abismal al que ambos se entregaban y que ella sabía conducir con la impúdica decisión de su preciso tacto hasta perder el control y la noción del tiempo. Ahora era él quien estudiaba atento cada estremecimiento apenas imperceptible cuando su mano acariciaba la yerma calidez debajo de la sábana. Sentía aquel leve erizamiento del vello, que el primer día había creído pura imaginación. Desde que había adquirido la certeza acudía regularmente a la cita. Con la respiración aún agitada se incorporó, exhausto, y salió antes de que la enfermera entrara para la inspección rutinaria y les sorprendiera. Era su secreto desde el día en que él se había negado a aceptar el estado de coma profundo en que la había sumido el trágico accidente.

(publicado en VVAA, Microscopios Eróticos, Ediciones de la Univ. De Salamanca, 2006), en: Microrrelato I

Publicado por Anna Rossell en 20:37

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Anna Rossell: "Vida de mort" (Poema)


Vida de mort
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Acariciaves l’ombra de l’abisme
de límits nuvolosos
i amb un bes profundde terra buida
avui l’has abastat.
Abraçada amorosa de tenebra,
t’has fos amb l’amant que desitjaves,
anhel obert de temps etern,
melangia d’un món en clau de tu.
Era aquest el secret que tu guardaves,
malalt de vida per besar la mort?
Infinita tendresa empresonada,
has deslliurat els lligams d’aquell dolor?
La teva mà ha llevat la reixa que el tancava;
closa, no hi creixia la llavor,
la vida no neixia de la vida.
Només has regat flors després de mort.

(Octubre, 1991)

(Anna Rossell, en: El Clavell. Revista de Cultura, núm. 1, primer trimestre, 1997, p. 2)


Publicado por Anna Rossell en 20:34


1 comentarios:

Anna Rossell dijo...

Un amic m'acaba d'escriure, per correu electrònic, que li ha encantat aquest poema. No seré jo tan humil com per no incorporar el seu comentari a la tertúlia, si ell no ho fa. Amb això l'animo a fer-ho per ell mateix i sense cap vergonya. Però també haig de dir que m'encanten els homes vergonyosos.
11 de febrero de 2009 11:15
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Anna Rossell: "Adiós a la infancia, adiós" (Microrrelato erótico)

Adiós a la infancia, adiós (de Anna Rossell

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Anna Rossell

Se habían descubierto una a otra una mañana de verano cuando Marga, como todos los años, pasaba parte de las vacaciones estivales en la casa de campo de sus abuelos. Estaba allí, agazapada e inmóvil entre la maraña de hierba que rodeaba la alberca, mirándola con ojos fijos. Marga recordaba vivamente aquel momento: había permanecido un buen rato a su lado, en silencio, y sólo transcurrido un tiempo se había atrevido a aproximarse, lentamente. Con inmensa cautela acercó su mano izquierda hasta tocarla y palpó con dedos temblorosos su piel húmeda. Estaba fría. El leve estremecimiento de aquel cuerpo le cambió la vida para siempre. Entonces la besó, y perdió al instante su inocencia cuando comprobó que la rana no se había transformado en príncipe. A pesar de la pata herida, la vio desaparecer de un enorme brinco por detrás de la tapia.

(Publicado en VVAA, Microscopios Eróticos, Ediciones de la Univ. De Salamanca, 2006), en:
Microrrelato I

Publicado por Anna Rossell en 20:39

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Anna Rossell: "Última esperanza" (Microrrelato erótico)

Última esperanza (de Anna Rossell)
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No temas, no voy a hacerte nada, dijo el chico. La mujer palideció.


(Publicado en VVAA, Microscopios Eróticos, Ediciones de la Univ. De Salamanca, 2006), en: Microrrelato I

Publicado por Anna Rossell en 20:40

2 comentarios:

Gregorio Luri dijo...

Pues ahora mismo me la linko.
23 de julio de 2008 8:29

Anna Rossell dijo...

Señor Luri, hace tiempo escribió usted un comentario a esta entrada, que no he podido descifrar, debido a su muy personal uso de la lengua española. Tras innumerables pero infructuosas consultas a diccionarios de todo tipo, incluidos los históricos, he de rendirme a la evidencia de mi ignorancia: ¿Qué significa "linkar"?
11 de febrero de 2009 11:11
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Ruby Slipperjack, Honrar al sol (por Anna Rossell)

Ruby Slipperjack, Honrar al sol (por Anna Rossell)
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PARAÍSO ROTO

HONRAR AL SOL (Fragmento revisado del diario de la Lechuza), Trad. de Laura Brasó Fàbregas, Takusan Ediciones, Barcelona, 2007, 304 págs.

Anna Rossell

Se leen con relajación y placer las trescientas páginas de esta novela, la primera de la escritora canadiense Ruby Slipperjack (Whitewater Lake, Ontario, 1952), con la que se ganó amplio reconocimiento de los lectores de su país. Y es que de sus páginas emana fuerza, convicción y autenticidad. No cabe duda de que el privilegiado marco natural de la pequeña localidad al norte de Ontario, donde transcurre la acción de la historia narrada, es un lugar venerado por su autora, un lugar que ella erige en la quintaesencia de sí misma, el crisol donde se formó, siendo como es una novela sin duda en buena parte autobiográfica. Honrar al sol transporta en el título el lema programático con el que la autora rinde homenaje a la cultura que la engendró, la ojibwa, que le proporciona una infancia feliz en consonancia y armonía con la naturaleza. Construida al estilo de un diario en el que la protagonista anota en primera persona los acontecimientos importantes en función de las cuatro estaciones del año, la narración abarca desde el verano de 1962 al de 1968. El lector se convierte así casi más en actor y coprotagonista que en espectador, deviene un miembro más de la numerosísima familia que habita la cabaña de la niña y la acompaña en su desarrollo desde sus diez a sus dieciséis años. El estilo vivo y fresco de la prosa, redactada siempre en presente, fruto de la elevada capacidad de observación de la protagonista y sensible reflejo de sus estados de ánimo y de los cambios que se obran en su evolución, proporciona la empatía necesaria para zambullirse en la trama de principio a fin. Lechuza, sobrenombre que recibe la niña, es, como la autora, una aborigen ojibwa, que crece en un pueblecito al norte de Ontario donde vive con su madre, sus hermanos y otros tres niños, que se crían y educan bajo el mismo techo. El generoso espacio de libertad que supone la vida de la pequeña en constante convivencia con otros muchos niños en el espléndido marco natural de esta región canadiense, con su clima extremo, agudiza los sentidos y potencia el carácter despierto y resuelto de la protagonista, que se refleja en la prosa asimismo inteligente, decidida y simpática de sus anotaciones, muy bien traducida al español. Sin embargo el pequeño pueblo de cabañas dispersas en las cercanías de un lago y una isla, rodeado de bosque, adonde llega el tren, no es en ningún momento una pintura idílica, un paraíso propiciador de virtudes y de buenas almas rousseaunianas. Lejos de idealizar el lugar de sus orígenes, la autora describe con mirada lúcida la realidad y presenta la dureza de la vida tal cual es, y, si bien esto sucede desde el principio, la crudeza y la degeneración van en aumento a medida que avanza la novela. Así el alcoholismo y sus consecuencias –el abandono de los hijos y los malos tratos a los más débiles-, que antes amenazaba desde fuera la paz y la felicidad en casa, acaban por minarlas desde dentro y van haciendo mella en sus círculos más íntimos de manera progresiva. Honrar al sol reúne las cualidades de la buena literatura y es por sus características una novela ideal para cualquier adolescente, aunque no sólo para él. No es de extrañar que forme parte de los programas de lectura de muchas de las escuelas de su país. Celebramos la publicación de esta novela, lo único de la autora que ha visto la luz en español, y animamos desde aquí a Takusan Ediciones a editar otros títulos de Slipperjack.

Publicado por Anna Rossell en 14:19

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Albert Calls, Recensión del libro de Anna Rossell, Mi viaje a Togo, Montflorit, Barcelona, 2006

Albert Calls, Recensión del libro de Anna Rossell, "Mi viaje a Togo", Montflorit, Barcelona, 2006
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El Quadern d'Albert Calls
MI VIAJE A TOGO, d'ANNA ROSSELL

Mi viaje a Togo, d'Anna Rossell, amb il·lustracions de Pilar Millán. Editorial Montflorit

Són temps aquests en els quals es torna a valorar l'escriptura dietarista, de diaris personals que aportin nous punts de vista sobre la realitat fragmentària i multiforme que ens toca de viure. Això és degut, en part, a l'increment dels anomenats blogs a la xarxa digital, en part també perquè l'actual vida accelerada fomenta una necessitat de saber de tot i alhora un rebuig a l'excedent d'informació repetitiva que ens endollen cada dia, ens agradi o no, amb totes les maneres possibles de fer-ho. Mi viaje a Togo és una d'aquelles obres que es mereixen un espai de reflexió perquè s'hi nota la voluntat de transmetre experiències que han canviat la vida de la seva autora, encara que sigui des de la transversalitat de l'ànima. L'ha escrit Anna Rossell, maresmenca vinculada a la cultura, que va fer un viatge a l'Àfrica occidental l'abril de 2004, que és la base d'aquest diari de caire literari. D'altra banda, un dels puntals d'aquest volum publicat per Editorial Montflorit és, sens dubte, la vida gràfica en paral·lel que li atorguen les il·lustracions de Pilar Millán. El lector hi trobarà petits moments robats amb paraules i imatges a un altre món que és molt diferent del nostre, tant que ens atrau conèixer-lo i saber que existeix. Més que un llibre, Mi viaje a Togo és una petita capsa de paraules carregada d'històries que volen arribar a l'ànima i que ho aconsegueixen. Una lectura en uns temps en què és difícil trobar llibres que no vulguin ser comercials, sinó solament sincers i ben escrits.

posted by albertcallsxart 7:09 PM 0 comments
Publicado por Anna Rossell en 10:13

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Cecilia Dreymüller, Incisiones. Panorama crítico de la narrativa en lengua alemana desde 1945


Cecilia Dreymüller, Incisiones. Panorama crítico de la narrativa en lengua alemana desde 1945
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LETRAS ALEMANAS DESDE LA POSGUERRAINCISIONESPANORAMA CRÍTICO DE LA NARRATIVA EN LENGUA ALEMANA DESDE 1945Cecilia DreymüllerGalaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2008, 392 págs.Anna RossellNo es tarea fácil la que se propone Cecilia Dreymüller (1962, Nohn, Eifel, Alemania) con este ensayo, que, como reza el subtítulo, quiere ofrecer al lector hispano un panorama crítico de la narrativa en lengua alemana desde 1945. Presentar una visión de sesenta años de producción literaria sin caer en la soporífera e inútil enumeración etiquetada, de la que pecan a menudo este tipo de libros, ya es mérito suficiente. Pero Incisiones no sólo no se deja llevar por esta tendencia, sino que logra mantener hasta el final el interés de un texto que se lee con inusual placer.En tres grandes apartados, que subrayan los momentos más significativos de esta literatura, “Ninguna hora cero”, “La repercusión del 68” y “La caída del muro”, Dreymüller nos ofrece una selección de autores y obras altamente depurada, que en sí misma supone ya un virtuoso ejercicio de equilibrio y objetividad y que osa romper “la reverencia académica”. En este amplio recorrido la autora se plantea cuestiones fundamentales y busca las respuestas escrutando las trayectorias creativas de los narradores: estudia con mirada crítica y revisionista a autores consagrados, reflexiona sobre la influencia de la historia y la política en la recepción de algunos y se pregunta por el papel que jugó el Grupo 47 en el ostracismo de autores no afines a él. Ajena a modas y clamorosos éxitos, Dreymüller dibuja el paisaje de las buenas letras alemanas con trazo decidido y minucioso. Más allá de los más grandes, que figuran en el índice y que Dreymüller trata con mayor detenimiento, la autora se sirve de los subcapítulos -cuyos epígrafes, sopesadamente definitorios, reflejan el constante diálogo con la historia que caracteriza a esta literatura- para hacer la oportuna introducción a cada uno de los momentos significativos de una cesura, al tiempo que aprovecha para presentar la correspondiente pléyade de escritores notables que no puede tratar tan extensamente, sin dejar por ello de hacerlo a conciencia. Dreymüller, hispanista de formación afincada en España, que ejerce la crítica literaria en medios españoles y alemanes, muestra en esta obra la misma soberanía que denotan sus reseñas literarias, domina la materia que aborda y mantiene una exigencia de criterio que sabe transmitir afinadamente gracias al uso magistral de la lengua española que la caracteriza. Dreymüller consigue realmente incidir, con la exactitud de un cirujano, en la anatomía de la literatura en la que opera. La preciosista y diferenciada prolijidad con que la autora analiza cada una de las obras seleccionadas, testimonio indiscutible de que conoce de primera mano y en profundidad cada una de ellas, logra condensar en cuatrocientas páginas, con su precisa concisión, más de medio siglo de panorama narrativo.El libro, que no pretende ser ni un manual al uso ni una historia de la literatura, es finalmente mucho más que esto, pues, más allá de proyectar una idea global de la narrativa en lengua alemana desde 1945 hasta nuestros días, intenta responder a las preguntas esenciales que se han ido planteando en su evolución, incita a la lectura de los textos y autores que analiza y sirve a la vez de obra de consulta. De gran utilidad para el lector hispano resulta, además, la relación de autores y títulos citados donde se especifica si existe traducción al español.Uno de los muchos méritos de este trabajo reside en el hecho de que Dreymüller afronta su tarea sin los prejuicios con que se suelen tratar a autores mitificados y, en su objetivo y ponderador celo analítico, señala tanto los aspectos más encomiables como los puntos más débiles de autores y obras.En el epílogo, conciso y contundente, en el que Dreymüller diagnostica la desaparición de aquella raza de escritores que han influido en la realidad de su tiempo, de los que hoy no se avistan sucesores, la autora pasa revista a algunos de los factores que impiden que medre la literatura de calidad, señalando como causas el cambio de orientación de la política editorial y los métodos actuales de incentivación de la literatura creativa, causas que lamentablemente no afectan sólo a la literatura en lengua alemana. Una obra indispensable de la que es probablemente una de las voces más acreditadas de este ámbito en España.
Publicado por Anna Rossell en 14:13

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Cecilia Dreymüller, Incisiones. Panorama crítico de la narrativa en lengua alemana desde 1945 (por Anna Rossell)

Cecilia Dreymüller, Incisiones. Panorama crítico de la narrativa en lengua alemana desde 1945 (por Anna Rossell)
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LETRAS ALEMANAS DESDE LA POSGUERRA

INCISIONESPANORAMA CRÍTICO DE LA NARRATIVA EN LENGUA ALEMANA DESDE 1945, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2008, 392 págs.

Anna Rossell

No es tarea fácil la que se propone Cecilia Dreymüller (1962, Nohn, Eifel, Alemania) con este ensayo, que, como reza el subtítulo, quiere ofrecer al lector hispano un panorama crítico de la narrativa en lengua alemana desde 1945. Presentar una visión de sesenta años de producción literaria sin caer en la soporífera e inútil enumeración etiquetada, de la que pecan a menudo este tipo de libros, ya es mérito suficiente. Pero Incisiones no sólo no se deja llevar por esta tendencia, sino que logra mantener hasta el final el interés de un texto que se lee con inusual placer.En tres grandes apartados, que subrayan los momentos más significativos de esta literatura, “Ninguna hora cero”, “La repercusión del 68” y “La caída del muro”, Dreymüller nos ofrece una selección de autores y obras altamente depurada, que en sí misma supone ya un virtuoso ejercicio de equilibrio y objetividad y que osa romper “la reverencia académica”. En este amplio recorrido la autora se plantea cuestiones fundamentales y busca las respuestas escrutando las trayectorias creativas de los narradores: estudia con mirada crítica y revisionista a autores consagrados, reflexiona sobre la influencia de la historia y la política en la recepción de algunos y se pregunta por el papel que jugó el Grupo 47 en el ostracismo de autores no afines a él. Ajena a modas y clamorosos éxitos, Dreymüller dibuja el paisaje de las buenas letras alemanas con trazo decidido y minucioso. Más allá de los más grandes, que figuran en el índice y que Dreymüller trata con mayor detenimiento, la autora se sirve de los subcapítulos -cuyos epígrafes, sopesadamente definitorios, reflejan el constante diálogo con la historia que caracteriza a esta literatura- para hacer la oportuna introducción a cada uno de los momentos significativos de una cesura, al tiempo que aprovecha para presentar la correspondiente pléyade de escritores notables que no puede tratar tan extensamente, sin dejar por ello de hacerlo a conciencia. Dreymüller, hispanista de formación afincada en España, que ejerce la crítica literaria en medios españoles y alemanes, muestra en esta obra la misma soberanía que denotan sus reseñas literarias, domina la materia que aborda y mantiene una exigencia de criterio que sabe transmitir afinadamente gracias al uso magistral de la lengua española que la caracteriza. Dreymüller consigue realmente incidir, con la exactitud de un cirujano, en la anatomía de la literatura en la que opera. La preciosista y diferenciada prolijidad con que la autora analiza cada una de las obras seleccionadas, testimonio indiscutible de que conoce de primera mano y en profundidad cada una de ellas, logra condensar en cuatrocientas páginas, con su precisa concisión, más de medio siglo de panorama narrativo.El libro, que no pretende ser ni un manual al uso ni una historia de la literatura, es finalmente mucho más que esto, pues, más allá de proyectar una idea global de la narrativa en lengua alemana desde 1945 hasta nuestros días, intenta responder a las preguntas esenciales que se han ido planteando en su evolución, incita a la lectura de los textos y autores que analiza y sirve a la vez de obra de consulta. De gran utilidad para el lector hispano resulta, además, la relación de autores y títulos citados donde se especifica si existe traducción al español.Uno de los muchos méritos de este trabajo reside en el hecho de que Dreymüller afronta su tarea sin los prejuicios con que se suelen tratar a autores mitificados y, en su objetivo y ponderador celo analítico, señala tanto los aspectos más encomiables como los puntos más débiles de autores y obras.En el epílogo, conciso y contundente, en el que Dreymüller diagnostica la desaparición de aquella raza de escritores que han influido en la realidad de su tiempo, de los que hoy no se avistan sucesores, la autora pasa revista a algunos de los factores que impiden que medre la literatura de calidad, señalando como causas el cambio de orientación de la política editorial y los métodos actuales de incentivación de la literatura creativa, causas que lamentablemente no afectan sólo a la literatura en lengua alemana. Una obra indispensable de la que es probablemente una de las voces más acreditadas de este ámbito en España.

(En: Quimera. Revista de Literatura)

Publicado por Anna Rossell en 14:13

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Perfil: Adalbert Stifter, pintor de modelos de noble humanidad (Anna Rossell)

Perfil: Adalbert Stifter, pintor de modelos de noble humanidad (por Anna Rossell)
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PERFIL

Adalbert Stifter, pintor de modelos de noble humanidad

ANNA ROSSELL

Rendir culto a lo pequeño (“Andacht zum Kleinen”), éste fue el ideal estético de Adalbert Stifter (Oberplan –Bohemia-, 1805 – Linz –Austria-, 1868), cuyas obras, precisamente por ello, no alcanzaron pleno reconocimiento hasta después de la Primera Guerra Mundial. Las consecuencias del Congreso de Viena -la constitución de Alemania en nuevos Estados y la configuración de Austria como potencia continental a partir de 1815- tuvieron su repercusión en el arte y la literatura, cuyos representantes –agotados ya los idearios del clasicismo y del romanticismo y guiados por interpretaciones opuestas de la filosofía hegeliana- adoptaron posiciones radicalmente contrarias ante el ambiente prerrevolucionario de 1848. Frente a la toma de partido político progresista de la Joven Alemania, que se sentía atraída por los centros urbanos, los autores de la burguesía conservadora de la época, que la historia de la literatura conoce como Biedermeier, prefirieron la soledad de la vida retirada en el campo, un aislamiento buscado tras el cansancio y el desencanto por los fracasados intentos de liberalizar el régimen absolutista. Sin que mediara ninguna voluntad programática entre ellos, los autores Biedermeier creyeron poder conciliar lo reaccionario con lo revolucionario, reconocieron el alejamiento de la realidad del idealismo romántico sin abjurar de él y buscaron la armonía en la síntesis, un camino a media distancia entre ambos extremos, tarea imposible que les condujo pronto a la renuncia, el pesimismo y la resignación ante el destino. Ello cristalizó en torno a los valores de la religión, el Estado, la patria chica y la familia y dio como producto una literatura ensalzadora de lo tradicional, de raigambre localista, que impidió su divulgación más allá de sus fronteras lingüísticas, contrariamente a lo que sucedía en esta misma época en Francia o Gran Bretaña, que practicaban una literatura de cuño universal. Por ello nombres como Annette von Droste-Hülshoff, Franz Grillparzer, Karl Immermann, Nikolaus Lenau, Eduard Mörike, Ferdinand Raimund o Adalbert Stifter, por nombrar sólo los más destacados, no han trascendido apenas fuera del ámbito de conocimiento de los especialistas. Por ello llama la atención la coincidencia ahora de la publicación de cuatro obras de Adalbert Stifter, el que probablemente llegó a ser el prosista Biedermeier más destacado, por parte de cuatro editoriales distintas: Abdías (Editorial Nórdica), Brigitta (Bienza), El sendero en el bosque (Impedimenta) y Verano tardío (Pre-textos).Stifter, hijo de un tejedor y comerciante de lino, criado en los bosques de bohemia, para quien el arte consistía en “trabajar en lo que este mundo tiene de celestial”, fue heredero de la religiosidad católica burguesa y de los ideales humanistas y estéticos de Goethe. A su escritura preciosista, que rendía culto a la vida honrada y sencilla del humilde creyente que encuentra la paz interior en una recta conducta moral sin pasiones ni ambiciones al servicio de la pequeña comunidad, se le reprochó con razón la idealización del mundo rural hasta la afectación, pero precisamente esta devoción suya por los paisajes naturales y las situaciones idílicas constituye al propio tiempo el punto débil y el fuerte de su literatura. Su capacidad de observación y el cuidado de lo nimio dieron a su pluma la agilidad del pincel. Stifter, pedagogo, pintor y autor literario, se consideraba a sí mismo antes pintor que escritor y son sin duda sus descripciones del paisaje lo más logrado de su literatura. El escritor austríaco pinta con maestría bosques, montañas, lagos, ríos, valles y campos, penetra en los ambientes y consigue sincronizar las percepciones sensoriales, de modo que el olfato y el oído acompañan al lector en la visualización de cuadros, que le retrotraen a las pinturas del romanticismo de Caspar David Friedrich o le anticipan estilos posteriores, como los de Max Ernst o Arnold Böcklin, que se inspiró indudablemente en un pasaje de la narración El solterón para componer su obra más conocida La isla de la muerte (1886). Los textos de Stifter nacen animados de un espíritu moralizador, edificante, a partir de vidas que pretenden ser modélicas, rezuman melancolía del pasado y adoptan a menudo la forma de cuentos, narraciones de otro tiempo o recuerdos de la infancia. Sus primeras narraciones, algunas con reminiscencias románticas al estilo de Jean Paul, que vieron la luz de modo aislado en revistas y publicaciones periódicas y editadas más tarde bajo la denominación de “estudios” en seis volúmenes (1844-1850), reflejan ya su concepción humanística del hombre y de la naturaleza. Sus dos grandes novelas, Witiko (1865-1867) y Verano tardío (1857), son claro testimonio de su propósito moldeador de la conciencia individual. La primera, ubicada en la Bohemia del siglo XII, es una aportación importante al desarrollo de la novela histórica en lengua alemana, influida por Walter Scott, y se propone la educación de toda una colectividad en el sentido de la filosofía de la historia de Herder, la idea de que cada pueblo constituye una manifestación del plan divino y que su desarrollo sólo puede ser entendido en su pleno sentido en la medida en que se capte su "espíritu". La segunda, una novela de formación al estilo del Wilhelm Meister de Goethe, en la que el joven protagonista, hijo de un comerciante, va adquiriendo paso a paso las virtudes cristianas necesarias para llegar a ser un hombre de bien. Imbuido de espiritualidad intimista, Stifter sintetiza los principios fundamentales que han de orientar la conducta del ser humano en lo que él llama la “dulce ley” (“das sanfte Gesetz”, como aclara en la introducción a su antología Piedras de colores), que él anima a buscar en las manifestaciones de la naturaleza paisajística y humana, para conseguir el idilio de equilibrio y armonía en que se manifiesta la divinidad. La publicación ahora de estos cuatro libros, que abarcan un amplio espectro cronológico de la obra creativa de este autor –de 1842 a 1857- nos ofrece la posibilidad de conocer este período de la literatura de expresión alemana a partir de uno de sus exponentes más representativos.

(En: La Vanguardia / Culturas, núm. 343, 14 de enero 2009)

Publicado por Anna Rossell en 16:13

4 comentarios:
Núria dijo...
Em sembla molt suggerent. M'apunto la lectura per les vacances,Núria
10 de febrero de 2009 12:32
Gregorio Luri dijo...
Vengo a rendirle visita, doña Anna, y a prometerle mi fidelidad.
10 de febrero de 2009 21:55
Anna Rossell dijo...
Se aceptan fidelidades de todo tipo, Señor Luri. Estoy encantada con la suya, siendo como es usted, sabio venerable del Café de Ocata con proyección universal. También yo extiendo la alfombra roja antes sus pies ilustres.
11 de febrero de 2009 11:08
Manolo dijo...
...Pasaba por aquí y me pregunté: ¿Puedo yo también?
11 de febrero de 2009 14:28
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Un poema que muchos creen de Brecht, y que no lo es


Un poema que muchos creen de Brecht, y que no lo es
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Hay un poema, bastante conocido entre los aficionados a las letras -tanto españoles como alemanes-, que a menudo se atribuye a Bertolt Brecht y que no es suyo. La confusión es comprensible, porque la poesía tiene mucho de brechtiana, pero al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Y nunca mejor dicho, porque su autor es un pastor protestante antinazi, Martin Niemöller (1892-1984), que sufrió persecución y encarcelamiento por Hitler del 1937 al 1945.Éste es el poema en alemán:Als die Nazis die Kommunisten holten, habe ich geschwiegen;Ich war ja kein Kommunist.Als sie die Sozialdemokraten einsperrten, habe ich geschwiegen; ich war ja kein Sozialdemokrat. Als sie die Gewerkschafter holten, habe ich geschwiegen; ich war ja kein Gewerkschafter.Als sie die Juden holten, habe ich geschwiegen, ich war ja kein Jude.Als sie mich holten, gab es keinen mehr, der protestieren konnteTraducción al español (de Anna Rossell):Cuando los nazis fueron en busca de los comunistas, callé; yo no era comunista.Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, callé; no era socialdemócrata.Cuando fueron en busca de los sindicalistas, callé; yo no era sindicalista.Cuando fueron en busca de los judíos, callé; yo no era judíoCuando fueron a por mí ya no quedaba nadie que pudiera protestar por ello.
Publicado por Anna Rossell en 13:50

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BertolT Brecht, con "t" en el nombre de pila


BertolT Brecht, con "t" en el nombre de pila
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Otro pecadillo, esta vez sólo de los hispanohablantes, consiste en escribir mal el nombre de pila de Brecht. Escriben BertolD, en lugar de BertolT, que es lo correcto.Corríjanse los pecadores, porfa.
Publicado por Anna Rossell en 14:11

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Franz Kafka: Biografía


El "tío madrileño" de Kafka
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¿Sabíais que Kafka tenía un tío, Alfred Löwy -hermano mayor de su madre-, que fue director general de los ferrocarriles españoles? Así consta en la biografía de Klaus Wagenbach, Franz Kafka. In Selbstzeugnissen und Bilddokumenten, ed. Rowohlt, Reinbek bei Hamburg (Rowohlts Monographien, 91), 1972, p. 14. Wagenbach se refiere a él como al "tío madrileño" de Kafka.
Publicado por Anna Rossell en 20:28

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Zygmut Bauman


Sabiduría romántica contra Zygmunt Bauman y su "modernidad líquida"
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Acerca de la espléndida reflexión crítica que nos ofrece Luri en el capítulo "L'escola: pont de la confiança" (pp. 188-196)de su libro "L'escola contra el món" (La Campana, 2008, 2ª edición), en el que se refiere a la teoría de Z.Bauman sobre la "modernidad líquida" se me ocurre tomar ejemplo de los románticos:Bauman preconiza que el mundo ha entrado en una vía sin regreso en la que el tiempo es un factor que existe a pesar nuestro (lo mide en función del espacio transcurrido para la obtención del deseo). Así las características de esta tendencia irreversible serían la obtención inmediata del deseo, el consumo vertiginoso y el desarraigo.Cuando pienso en la teoría de Bauman (y de otros teóricos de la potmodernidad) me viene a la mente la sabiduría del romanticismo: los románticos alemanes (filósofos de primer rango reconocidos universalmente) valoraban extraordinariamente el viaje como fuente de aprendizaje (de hecho, los aprendices de un oficio debían hacerlo obligatoriamente como parte de lo que hoy llamaríamos su "currículum"). Sin embargo ello no era obstáculo para que ensalzaran como nadie sus raices y sus tradiciones (recuerdo aquí la valoración de lo popular -"Volk", "völkisch"-. Lo uno no excluía lo otro, y cualquiera es capaz de ver que ambos extremos se encuentran en una relación dialéctica: no podemos alejarnos de lo nuestro para aprender algo nuevo si no partimos de lo nuestro. Así arraigo y desarraigo son polos que no pueden existir el uno sin el otro.
Publicado por Anna Rossell en 12:45

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Gregorio Luri: "L'escola contra el món"


"L'escola contra el món" (2), de Gregorio Luri (La Campana, 2008)
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Sigo con mis comentarios de "L'escola contra el món", de Gregorio Luri (ed. La Campana):Deseo y reclamo una urgentísima traducción del libro al español. Me parece un texto de una clarividencia y de un realismo que hay que proclamar a los cuatro vientos y expandir en cuantas más lenguas mejor. Urgente, por otra parte -por la importancia que tiene corregir lo que es escandaloso y no puede esperar más-, porque, si asumimos las verdades que en él se proclaman, no solamente conseguiremos mejorar la institución escolar (que no es poco, ya que constituye uno de los pilares más importantes de la sociedad y la garantía de su futuro), sino también echar una mano importantísima a tantos y tantos padres que han perdido la orientación sobre cómo deben tratar y educar a sus hijos. El libro es en primera línea un alegato contra la hipocresía de las corrientes pedagógicas escolares posfranquistas (en los primeros años de un entusiasmo ingenuo comprensible, después -muy poco después- ni mucho menos tan ingenuo ni tan entusiasta, pero igualmente férreo en su actitud). Es también un libro valiente, porque muchas de aquellas convicciones siguen en boga incluso con renovado ímpetu y posee, además, la virtud de estar muy bien documentado, sin que ello haga en absoluto esforzada su lectura. Bien al contrario, el libro de Luri se lee con enorme fluidez por su prosa ligera y por su humor subliminal entreverado, que no le hace perder ni un ápice de su erudición. Y tiene aún una cualidad inestimable, que hace, si cabe, más creíble todo lo que en él se afirma y sobre lo que se reflexiona: que el texto es eminentemente pedagógico por la claridad de la exposición, la contundencia de los argumentos y la precisión con que sólo el talento de un maestro (en el pleno sentido de la palabra)sabe encontrar anécdotas y ejemplos para clarificar lo que desea exponer. Es, a mi entender, una obra de indispensable lectura para todos los profesionales de la enseñanza (de todos los niveles)y, sobre todo, para los estudiantes de pedagogía. Lejos de pretender moralizar, el libro llama a las cosas por su nombre, dice al pan, pan y al vino, vino, señala los problemas con claridad y plantea alternativas. Todo ello en una prosa amena, que hace del texto una lectura recomendable hasta para los más ajenos a la profesión. ¿Cuántas veces encontramos un libro así?
Publicado por Anna Rossell en 10:54

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Nueva picaresca alemana: "Com el soldat repara el gramòfon" (por Anna Rossell)

Nueva picaresca alemana (por Anna Rossell)
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Sasa Stanisic, Com el soldat repara el gramòfon, Trad. de Jordi Jané-Lligé,Proa, Barcelona, 2008, 280 págs.

Ambiciosa y memorable esta primera novela en lengua alemana del joven escritor bosnio Sasa Stanisic (*Visegrad –Bosnia oriental-1978), nominada al Deutscher Buchpreis 2006. En un ejercicio de catarsis el autor reescribe la propia historia y la de su familia en clave de ficción, liberándose así del trauma de la guerra civil de su país (1992-1995), al tiempo que recupera los recuerdos de su infancia y de su tierra natal, bruscamente truncados por la huida de la familia a Alemania en 1992. Con el protagonista Aleksandar Krsmanovic, un joven en la primera adolescencia que crece en la ciudad de Visegrad, Stanisic se construye un alter ego que cuenta, en primera persona y desde la perspectiva del niño adolescente, las vivencias y los juegos de la infancia, la personal percepción de familiares y vecinos, el primer amor, la terrible experiencia de la guerra, la emigración, el olvido y la memoria. Aleksandar, que mantiene con su abuelo Slavko una entrañable relación emocional y hereda de éste el arte de hacer magia y de contar historias, se erige así en precoz observador y narrador de una biografía convulsa que comienza poco antes de la desmembración de Yugoslavia y termina diez años después con el regreso del joven Aleksandar a un país dividido, en busca de los recuerdos que tuvo que dejar atrás de la noche a la mañana, cuando despertaba al primer amor. Por la variación de ingredientes que reúne pudiera decirse que éste es un libro que trata del poder redentor de la imaginación y la fabulación y de sus límites, un libro sobre la pérdida y sobre el amor, un libro sobre la guerra y sus consecuencias. Sin embargo la empresa que el autor aborda en primera línea no es tanto de carácter temático como formal.Sobre la base de la perspectiva infantil y de la imaginación fabuladora, Stanisic desarrolla un ambicioso y peculiar estilo en el que convive la narración más o menos convencional con textos de otros registros, como cartas, notas informativas y algún que otro poema. Entre el realismo y la sátira, la novela es heredera de la picaresca de Grimmelshausen –a su vez conocedor de la española y de quien adopta, además, el estilo sintético de los títulos- y de Günter Grass. Como la de Oskar Matzerath en El tambor de hojalata, la de Aleksandar es una voz ingenua, pero al tiempo perspicaz, que impregna el flujo textual de un tono ligero, a menudo humorístico y en ocasiones grotesco. El autor logra un mosaico narrativo a caballo entre la voz omnisciente y el monólogo interior, a la vez que, como Döblin en Berlin Alexanderplatz, hace uso frecuente de la parataxis eliminando a menudo al narrador o anulando la transición entre su voz y la de otros personajes. En este sentido formal la de Stanisic es una novela ambiciosa, que, a pesar de la complejidad de la composición lingüística que se propone, consigue escenas magistrales. Sin embargo el eco de la ingenuidad y el liviano pero constante tono humorístico que transporta la voz del protagonista, desde el principio hasta el final, predominan incluso sobre las escenas dramáticas y poéticas, también cuando Aleksandar ha dejado de ser un niño o cuando intervienen otros personajes. Así contaminado, el texto adquiere una uniformidad que acompaña machaconamente al lector, hasta en los momentos en que el autor depone el gesto satírico. Es, con todo, una novela muy recomendable y el de su joven autor, un nombre que probablemente dará mucho que hablar en el mundo de las letras alemanas. Los lectores disponen ahora de la versión española (Alfaguara), en traducción de Richard Gross, y de la catalana (Proa), en versión de Jordi Jané. Ambos, traductores garantizados, tanto por su buen conocimiento de la lengua alemana, como por su sensibilidad y buen gusto en español y en catalán.Anna Rossell

(Publicado en "Quimera. Revista de literatura", num. 304 (marzo 2009)

Publicado por Anna Rossell en 11:08

2 comentarios:
mpons dijo...
Vaja, com sempre se m'acumulen les lectures, tot i que aquesta prendrà posicions de privilegi... Estic a punt de fer la compra per Amazon... Salut!
3 de marzo de 2009 14:29
Anna Rossell dijo...
Doncs sí, crec que val la pena llegir-lo. A més està traduït per en Jordi (Jané), que sempre és un plus. No ets pas tu l'únic a qui se li acumulen les lectures (no sé si et servirà de consol).
3 de marzo de 2009 18:21
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Stefan Zweig

Bona nit Anna, amb el que va d'any he llegit uns quants llibres i en aquest moment en tinc tres de començats: Gomorra de Roberto Saviano, L'ànima està en el cervell, d'Eduard Punset i Los Mejores relatos de Roald Dahl (aquest últim m'està agradant molt, ja llegia R. Dahl quan li comprava al meu fill els llibres que publicava pels joves). Però dels que he acabat de llegir n'hi ha un que m'ha agradat molt i el recomano: Mendel, el de los libros, de Stefan Zweig. Té 57 pàgines però és una petita joia. No és sorprenent ja que la bona literatura d'aquest autor és prou coneguda. No sé si aquesta edició d'Acantilado, 2009 és un pas per recuperar un clàssic. En tot cas benvingut -o millor: ben tornat- Sr. Zweig!
12 de marzo de 2009 23:49

9 de marzo de 2009

Griselda, benvinguda a la tertúlia!

Aquí podrem seguir les nostres reflexions sobre els llibres que ens interessin en comú, encomanar-nos interessos l'una a l'altra i compartir-los amb altres. Quan et vingui de gust proposa un tema, un comentari, una reflexió... I farem tertúlia! Sobre tot si convidem a altres a sumar-s'hi.

4 de marzo de 2009

Els dimarts poètics d'el "Vins i Divins", a ·El Masnou

Ahir, el Vins i Divins ens va oferir, com sempre, una altra vetllada extraordinària i entranyable: una obertura de l'espontània Alícia, que es va llançar a llegir textos seus de gènere divers: contes, poemes, pensaments... per fer boca. Després Pau Gener i Jordi Vintró ens van deleitar amb les seves creacions poètiques amb una complicitat humorística molt especial. També com sempre els de la Labreu hi eren, per acompanyar amb la seva presència els seus poetes. A ells felicitacions per la bona feina que fan, tan bona com convençuda. Amb raó.

3 de marzo de 2009

mpons, quina alegria!!!

Hola, hola! M'he emportat una gran alegria quan he vist aquest nou seguidor del meu blog. La foto també m'ha portat un bocí de la meva segona terra. Espero que ens anirem seguint i que sabrem més l'un de l'altre a partir d'ara. Dóna-li la teva corda a la tertúlia. Avanço ja les gràcies per les teves contribucions.

Nueva picaresca alemana

Sasa Stanisic, Com el soldat repara el gramòfon
Trad. de Jordi Jané-Lligé,
Proa, Barcelona, 2008, 280 págs.

Anna Rossell

Ambiciosa y memorable esta primera novela en lengua alemana del joven escritor bosnio Sasa Stanisic (*Visegrad –Bosnia oriental-1978), nominada al Deutscher Buchpreis 2006. En un ejercicio de catarsis el autor reescribe la propia historia y la de su familia en clave de ficción, liberándose así del trauma de la guerra civil de su país (1992-1995), al tiempo que recupera los recuerdos de su infancia y de su tierra natal, bruscamente truncados por la huida de la familia a Alemania en 1992. Con el protagonista Aleksandar Krsmanovic, un joven en la primera adolescencia que crece en la ciudad de Visegrad, Stanisic se construye un alter ego que cuenta, en primera persona y desde la perspectiva del niño adolescente, las vivencias y los juegos de la infancia, la personal percepción de familiares y vecinos, el primer amor, la terrible experiencia de la guerra, la emigración, el olvido y la memoria. Aleksandar, que mantiene con su abuelo Slavko una entrañable relación emocional y hereda de éste el arte de hacer magia y de contar historias, se erige así en precoz observador y narrador de una biografía convulsa que comienza poco antes de la desmembración de Yugoslavia y termina diez años después con el regreso del joven Aleksandar a un país dividido, en busca de los recuerdos que tuvo que dejar atrás de la noche a la mañana, cuando despertaba al primer amor. Por la variación de ingredientes que reúne pudiera decirse que éste es un libro que trata del poder redentor de la imaginación y la fabulación y de sus límites, un libro sobre la pérdida y sobre el amor, un libro sobre la guerra y sus consecuencias. Sin embargo la empresa que el autor aborda en primera línea no es tanto de carácter temático como formal.
Sobre la base de la perspectiva infantil y de la imaginación fabuladora, Stanisic desarrolla un ambicioso y peculiar estilo en el que convive la narración más o menos convencional con textos de otros registros, como cartas, notas informativas y algún que otro poema. Entre el realismo y la sátira, la novela es heredera de la picaresca de Grimmelshausen –a su vez conocedor de la española y de quien adopta, además, el estilo sintético de los títulos- y de Günter Grass. Como la de Oskar Matzerath en El tambor de hojalata, la de Aleksandar es una voz ingenua, pero al tiempo perspicaz, que impregna el flujo textual de un tono ligero, a menudo humorístico y en ocasiones grotesco. El autor logra un mosaico narrativo a caballo entre la voz omnisciente y el monólogo interior, a la vez que, como Döblin en Berlin Alexanderplatz, hace uso frecuente de la parataxis eliminando a menudo al narrador o anulando la transición entre su voz y la de otros personajes. En este sentido formal la de Stanisic es una novela ambiciosa, que, a pesar de la complejidad de la composición lingüística que se propone, consigue escenas magistrales. Sin embargo el eco de la ingenuidad y el liviano pero constante tono humorístico que transporta la voz del protagonista, desde el principio hasta el final, predominan incluso sobre las escenas dramáticas y poéticas, también cuando Aleksandar ha dejado de ser un niño o cuando intervienen otros personajes. Así contaminado, el texto adquiere una uniformidad que acompaña machaconamente al lector, hasta en los momentos en que el autor depone el gesto satírico. Es, con todo, una novela muy recomendable y el de su joven autor, un nombre que probablemente dará mucho que hablar en el mundo de las letras alemanas. Los lectores disponen ahora de la versión española (Alfaguara), en traducción de Richard Gross, y de la catalana (Proa), en versión de Jordi Jané. Ambos, traductores garantizados, tanto por su buen conocimiento de la lengua alemana, como por su sensibilidad y buen gusto en español y en catalán.

Anna Rossell

(Publicado en "Quimera. Revista de literatura", num. 304 (marzo 2009)