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14 de enero de 2010

ANNA ROSSELL, BERND SPRINGER (Eds.), LA ILUSTRACIÓN Y EL ROMANTICISMO COMO ÉPOCAS LITERARIAS EN CONTEXTOS EUROPEOS

ROSSELL A., SPRINGER, B., (eds.) (1996), La Ilustración y el Romanticismo como épocas literarias en contextos europeos, Servei de Publicacions de la UAB, Bellaterra (102 pp.)

SINOPSIS:


Después de encuadrar las épocas en su marco histórico, el libro hace un recorrido por la geografía europea de los siglos XVIII y XIX estudiando las manifestaciones literarias de los dos movimientos literarios de estos años: España y Cataluña, Francia, Alemania, Italia. La visión panorámica y contrastada que ofrece permite apreciar los distintos matices que ambos movimientos adoptaron en las diferentes regiones del continente. L@s autor@s son profesores universitarios, especialistas en la historia y las literaturas de la época.

14 de septiembre de 2009

Religiöse Toleranz im Spiegel der Literatur. Eine Idee und ihre ästhetische Gestaltung

Bernd F.W. Springer, Alexander Fidora (Eds.), Religiöse Toleranz im Spiegel der Literatur. Eine Idee und ihre ästhetische Gestaltung, Lit Verlag (Literatur: Forschung und Wissenschaft, Bd. 18), Berlin, 2009, 339 pág.

El libro reúne artículos de profesores universitarios de la Unión Europea sobre el tema de la tolerancia religiosa en la literatura universal.

Más información:
http://www.uab.es/servlet/Satellite/noticies/detall-d-una-noticia/la-uab-dirigeix-el-primer-estudi-europeu-sobre-tolerancia-i-literatura-1090226434100.html?noticiaid=1252305562715

Índice de autores y artículos:

Jaume Flaquer (Barcelona), Religiöse Toleranz in Bibel und Koran

Amina González Costa (Sevilla), Die islamische Spiritualität und ihre Dichtung: ein Beispiel für Toleranz

Barbara Haupt (Düsseldorf), Heidenkrieg und Glaube. zur Toleranz im 'Eillehalm' Wolframs von Eschenbach

Cándida Ferrero Hernández (Barcelona), Muslime und Juden in den 'Partidas Alfons'X. Anmerkungen zu einer paradoxen Toleranz

Alexander Fidora (Barcelona), Das philosophische Religionsgespräch im Mittelalter: von Gilbert Crispin und Peter Abaelard zu Ramon Llull

Fulvio Ferrari (Trento), Der 'frum heiden' und sein kostbarer tisch: Jans Enikels Erzählung um Saladins Tod und die Darstellung des muslimischen Ostens in der deutschen Literatur des Mittelalters

Óscar de la Cruz Palma / Daniel Álvarez Gómez (Barcelona), Die Rhetorik der Eintracht bei Nikolaus von Kues (1401-1464)

Christine Christ-von Wedel (Basilea), Torheit und Häresie. Zum 'Moriae Encomium des Erasmus von Rotterdam

Thomas Eggensperger (Berlín), Bartolomé de Las Casas - Versuch des Respekts vor dem Anderen

Ans Schapendonk (Marburg), Religiöse Toleranz und Perfektibilität bei Dirck Coornhert (1522-1590)

Joan Curbet (Barcelona), Eine Poesie der Toleranz: Die 'Areopagitica' (1645) und ihr Fortleben im Werk John Miltons

Wilhelmina R.D. van Oostrum (Utrecht), Religiöse Toleranz in der niederländischen Literatur zwischen 1670-1815

David Owen (Barcelona), 'Gesegnet seien die Friedenstifter' - 'Mansfield Park' und Jane Austens Eintreten für religiöse Toleranz

Fátima Gutiérrez (Barcelona), 'Compelle Intrare' - Von den Religionskriegen zu Voltaires 'Traité sur la tolérance'

Bernd Witte (Düsseldorf), Moses Mendelssohn - Toleranz aus dem Geiste des Judentums

Bernd F.W. Springer (Barcelona), 'So glaube jeder sicher seinen Ring den echten' - Die Verbindung von absolutem Wahrheitsanspruch und Toleranzforderung in Lessings 'Nathan der Weise'

Klaus-Hinrich Roth (Düsseldorf), Kulturelle und religiöse Toleranz in Goethes 'West-östlichem Divan

Wilhelm Gössmann (Düsseldorf), Heinrich Heine - Aufklärerisches schreiben gegen intolerante religiöse Zustände und Verhaltensweisen

Anna Rossell (Barcelona), Stefan Zweig: 'Castellio gegen Calvin oder: Ein Gewissen gegen die Gewalt'

Ermenegildo Bidese (Trento), Die Figur der Toleranz aus dem Geist des Monotheismus in Chaim Potoks Roman 'My Name is Asher Lev'

Felicity Hand (Barcelona), 'Jeder betet auf seine eigene Art und Weise' - Lindsey Collens Porträt des zeitgenössischen Mauritius

Anna Akasoy (Oxford), Der Mut des Verlierers in Zeiten der Intoleranz. Die Krise der multikulturellen Gesellschaft in der neueren englischsprachigen Literatur

Felicity Hand (Barcelona), Miteinander und Geselligkeit in Salman Rushdies Roman 'Shalimar der Narr

Roman Eisele (Tübingen), Rhetorik und (In-)Toleranz. Überlegungen zu ihrem grundsätzlichen Verhältnis

Juan José Tamayo (Madrid), Humor als Selbstkritik und Weg zu einem Dialog zwischen den Religionen

1 de agosto de 2009

Bernd Springer, Das selige Tal des Rheins und die goldene Sonne der Kindheit. Erster Teil der Trilogie 'Schwarz, Rot, Gold' " (por Anna Rossell)

LOS ORÍGENES ROMÁNTICOS DE LA MODERNIDAD

Bernd Springer, Das selige Tal des Rheins und die goldene Sonne der Kindheit. Erster Teil der Trilogie ‘Schwarz, Rot, Gold’. Ed. F. W. Springer, Barcelona, 2009, 299 págs.

„Uno no elige las historias con las que le toca crecer, ni su pasado ni a su gente. Puede que hubiera preferido otras narraciones y otra historia, pero ésta, y no otra, es la de mis antepasados. Vivieron a orillas del Rin, en una ciudad que más tarde quedó completamente arrasada por la guerra. [...]. Pero existe aún un hilo muy fino que nos une a las ciudades destruídas y a sus habitantes. Yo lo retengo y lo desenrollo, con la ayuda de las anotaciones del viejo Fresleve, el jinete que un día llevó la noticia de la revolución al otro lado del Rin, y con ello la señal.“ Con estas palabras de la segunda página recibe a sus lectores el autor de Das selige Tal des Rheins und die goldene Sonne der Kindheit (El bienaventurado valle del Rin y el dorado sol de la infancia), la primera parte de la que se nos anuncia como una trilogía -Schwarz, Rot, Gold (Negro, rojo, gualda), los colores de la bandera alemana en las guerras de liberación contra Napoleón y del antiguo Imperio romano-germánico hasta 1918-. Toda una declaración programática. Porque no cabe duda de que contar historias, transmitirlas y escucharlas (o leerlas), para volver a transmitirlas a su vez, es la actividad a la que se entregan todos y cada uno de los personajes de esta novela que encaja e hilvana historias, una tras otra, para construir la Historia con mayúsculas, la que escribe el devenir del mundo y el quehacer cotidiano de la gente sencilla. Pero el protagonismo de la narración de historias no queda reducido al simple papel de constituir la materia prima con la que se construye una novela. El autor defiende la tesis –y su libro constituye su demostración – de que las historias contadas (y hasta las silenciadas) son la verdadera sal de la vida, el barro con el que se va moldeando y determinando nuestro destino y constituye la verdadera herencia cultural a la que no podemos resistirnos y que tenemos el deber de legar. Las historias ejercen un poder de atracción que apelan tanto a nuestra curiosidad como a nuestra responsabilidad. Así el narrador actual, instalado en nuestros días, se dispone a hacer su parte y, ayudado por la biografía manuscrita de un antepasado, Hennes Fresleve, reconstruye para nosotros, sus lectores y herederos, el legado de aquella historia y de la suya propia, que a su vez es la historia de Alemania y de Europa, para que la hagamos nuestra, entendamos así nuestros orígenes y por ende a nosotros mismos. No es pues casualidad que el protagonista principal, el niño Hennes Fresleve, sea, como el propio Bernd Springer (Düsseldorf, 1962), oriundo de la ciudad de Düsseldorf y tampoco lo es que el autor sea a la vez filólogo, historiador y filósofo. Contados en tercera persona, los sucesos parecen desarrollarse ante la mirada de la voz narradora como en un ejercicio de autocatarsis, un viaje en busca de sus propias raíces, para desentrañar la historia reciente, que se nos promete en los libros subsiguientes de la trilogía. No cabe duda de la empatía que une al niño Fresleve con la voz narradora tras la cual se adivina, trasladada al siglo XX, la infancia del propio Springer en la misma ciudad. Sin embargo ello no es suficiente para explicar las grandes dotes narrativas que despliega Springer en la construcción de esta novela, que bien podríamos calificar de Bildungsroman, una novela de aprendizaje, las andanzas del pequeño Fresleve en su pequeña ciudad a orillas del Rin, al que acompañamos en su despertar a su entorno, a la vida, a la amistad y al amor, al profundo dolor de la experiencia de la muerte de seres queridos, a las vivencias que lo transportan a los primeros planteamientos existenciales y que poco a poco harán de él quien fue. Una de las peculiaridades de la novela estriba en el registro lingüístico que adopta: contrariamente a lo que podría esperarse de un narrador actual, el estilo que desarrolla Springer se retrotrae al que inspira la época en que se sitúa el grueso de la acción de la novela: los años veinte del siglo XIX, los de la infancia y preadolescencia de Hennes. Así quien quiera viajar a este pasado histórico y guste de sumergirse en el registro literario del romanticismo gozará con la lectura de este libro, que, con increíble maestría y en más de una variante –se maneja muy bien con los diálogos de los adolescentes y, cuando conviene, también con el dialecto de la zona-, sabe hacer suyos y describir con prolijidad y todo lujo de detalles, a menudo con un deje de ironía, los ambientes, sentimientos y paisajes de hace doscientos años, y narrarlos en el estilo de un personaje de entonces, del que el narrador actual se deja contagiar gustoso. Pero no es únicamente la forma lo que nos lleva al pasado, también la arquitectura de la novela pertenece al estilo de otra época. Así, tanto por la forma como por el contenido, Springer nos invita a trasladarnos al romanticismo y a menudo, en el ensimismamiento que nos provoca, nos cuesta creer que no estamos leyendo a Eichendorf. No cabe duda de que esta primera entrega de la trilogía es una obra lograda, un trabajo que da fe de la gran tarea de documentación tanto de la Historia grande como de la menuda, la de los detalles que conforman la vida cotidiana, quizá la parte más difícil, porque Bernd Springer nos agasaja con profusión de ellos y, salvo un par de excepciones (el diálogo que sostienen los dos participantes de la batalla de Trafalgar y la visita de los niños a una pinacoteca), en las que se tiene la impresión de una acumulación algo forzada de descripciones, el autor consigue una verdadera obra de arte. Esperamos impacientes las subsiguientes entregas prometidas y daríamos la bienvenida a la traducción de esta opera prima para que los lectores españoles pudieran ir haciendo boca.

Anna Rossell

31 de marzo de 2009

Bernd Springer, Das selige Tal des Rheins und die goldene Sonne der Kindheit

Acaba de publicarse (marzo 2009) la primera parte de la trilogia Schwarz Rot Gold, de Bernd Springer, que novela una parte de la historia de Alemania. Su título: Das selige Tal des Rheins und die goldene Sonne der Kindheit, Ed. Bernd F.W. Springer, Barcelona, 2009.

Para hacer boca:

"[...] Man sucht sich die Geschichten, mit denen man aufwächst, nicht aus. Nicht die Vergangenheit, nicht das Volk. Mag sein, dass mir andere Erzählungen und eine andere Geschichte lieber gewesen wären. Aber das hier ist die meiner Vorfahren. Sie lebten am Rhein, in einer Stadt, die später vom Krieg dem Erdboden gleichgemacht wurde. Danach baute man sie eilig und nicht immer schön wieder auf, alles sollte nun "modern" werden. Ein Neuanfang musste her, der das Vergangene vergessen ließ. Aber noch gibt es einen dünnen Faden, der uns mit den untergegangenen Städten und ihren Menschen verbindet. Ich halte ihn fest und rolle ihn auf - mit Hilfe der Aufzeichnungen des alten Fresleve, jenes Reiters der einst die Nachricht und damit das Signal der Revolution über den Rhein gebracht hatte.
[...]".
(pp. 2-3)


Traducción de algunos párrafos (por Anna Rossell):

Reflexiones acerca del recuerdo, de la vida y de la existencia de Dios en el diálogo que mantiene el sastre Fläsch, a quien la vida ha tratado mal y ahoga sus penas en el vino, y el padre Ildefonso. La acción transcurre en los años veinte del s. XIX:

- "¿Qué es más grave: ser prisionero de un recuerdo terrible o no tener recuerdo alguno?"
-"Lo primero es una enfermedad, lo segundo una carencia anímico-espiritual que también hace enfermar", observó el padre Ildefonso
[...]
"Quiero decir que en uno de los casos estamos ante una forma de posesión. Quien está poseído por su recuerdo no puede encontrar el equilibrio anímico y quien no tiene ningún recuerdo vive en una situación de unidimensionalidad que... [...] Una unidimensionalidad incapaz de conectar la propia existencia con el tiempo y con el espacio y por ello no puede encontrar el sentido. Y la existecia sin sentido", y en este momento levantó la voz, "hace enfermar, pues el ser humano, a diferencia del animal, es una criatura que busca un sentido a su vida. Y buscar sentido significa buscar la razón de nuestra existencia y éste es el camino hacia Dios."
A más tardar, cuando el cura empezaba a hablar de Dios, alguien acostumbraba a cambiar de tema, pero en esta ocasión Fläsch se le anticipó:
-"¡Pues éste es un camino jodidamente largo, jodidamente largo! Cada vez que abro una botella me pregunto si tiene algún sentido seguir dándole vueltas a esta mierda de vida y llego a la conclusión: mala suerte, se torció. Lo pasado pasado está y no hay por qué que valga. Pero si de veras algún Dios hubiera tenido algo que ver con ella me gustaría presentarme delante de ese bastardo para mirarle fíjamente a los ojos y preguntarle: ¿Por qué has permitido que pasara todo esto?"
Al pronunciar la palabra 'bastardo' se oyó un murmullo entre la concurrencia y la madre de Hennes se levantó, volvió el crucifijo de cara a la pared y dijo:
-"Esperemos que él no lo haya oído, de lo contrario puedes tirarte una eternidad llamando a San Pedro a la puerta del cielo y nosotros tendremos que pasar años y años haciendo decir misas por ti, como si lo viera, ¡como si no tuviéramos nada más que hacer!"


(pp. 128-129)
***
Diálogo que sostienen tres niños amigos, Hennes -el protagonista-, Andrés y Luis, de diez años de edad. La acción transcurre en este momento en los años veinte del s. XIX, la región geográfica es la del Bajo Rhin:

"¿Qué creéis que tiene más poder destructor: un ejército de cien mil soldados o un grupo armado de sólo cincuenta mil hombres que defienden su hacienda sin recibir ninguna paga?
"[...]"
"Yo creo que los campesinos que luchan por defender lo que es suyo, éstos son más fuertes que los soldados que luchan por una causa ajena."
"Yo también lo creo"
"¿Y quién creéis que cuida mejor de su hijo, una madre que tiene cinco y se ocupa de las tareas de la casa o un aya que cuida al niño por dinero?"
"La madre, ¿no?"
"¿Por qué?"
"Porque quiere a su hijo"
"Oye", Luis empezaba a ponerse nervioso, "¿A qué vienen tantas preguntas? ¿Es un juego?"
"No lo sé. Os pregunto lo mismo que nos ha preguntado hoy el padre Gregorio y me gustaría saber si llegáis a la misma conclusión."
"Tú y tu eterno padre Gregorio. ¿Y qué conclusión es esa?"
"Ni yo mismo lo sé con seguridad. Ten un poco de paciencia", le pidió Hennes. Puso cara de concentración y prosiguió:
"¿Qué es más potente: un tunel de cincuenta metros muy oscuro o un candelabro de cinco brazos que ponemos en medio de ese tunel?"
"El candelabro, porque su luz ilumina el tunel"
"¿Y qué es más provechoso: cien hectáreas de tierra sin cultivar o cinco ínfimos granos de simiente que crecen en la tierra y dan fruto?"
"¡Ah, esto suena a Biblia! Ahora lo entiendo", observó Luis.
"Pues sí, ¡y qué!"
"¿Cómo que y qué? ¿Es que quieres darnos clase de religión? Desde que vas a colegio de curas..." "¿Qué?"
"Nada"
Luis prefirió no terminar la frase. Andrés, que además del catecismo debía aprender la Tora y la Cábala, había permanecido en silencio todo el tiempo y esperaba.
"¿No te interesa la pregunta de cuántos hombres necesitas para salvar del peligro a tu familia o a tu país?"
"¿Y esto qué tiene que ver con la Biblia?"
"Las preguntas que os he planteado nos las ha hecho hoy por la mañana el padre Gregorio y después nos ha hecho leer un párrafo del Evangelio de San Mateo. Allí hay una frase que hemos tenido que interpretar en lo que quedaba de hora: 'Vosotros sois la sal de la tierra.' He olvidado lo que seguía y también todo lo que el padre Gregorio nos ha preguntado a continuación..."
"... con sus triquiñuelas de jesuita..."
"... para ayudarnos a interpretarla. Bueno, al menos al final se me encendió la luz..."
"¡Caramba, caramba! Nuestro amiguito tuvo una visión."
"... una intuición, si lo prefieres, y después se esfumó. Una idea que hubiera podido retener de no ser porque justo en este momento un compañero me dio con el codo para pedirme un lápiz. Pero estoy a punto de volver a acordarme, y también tiene que ver con vosotros.
"¿De qué iba?"
"¡Venga, suéltalo ya!"
"¿"No tenéis vosotros a veces también la sensación de que debería venir alguien con una escoba enorme para barrer de una vez por todas toda la porquería que hay en este país? Los funcionarios corruptos, la pobreza, las enfermedades, el hambre, los barrigudos lameculos y lacayos, los obispos y arzobispos y [...]?"
"Pues sí, a veces también yo lo desearía. Pero, bien mirado, me basta con que nos dejen en paz."
"¿Y tú, Andrés?"
"A veces pienso que el mundo está ya tan podrido que lo mejor sería que lo volvieran a crear."
"¿Y no crees que puede salvarse alguna cosa?" insistió Hennes.
"Por una parte sí, por otra pienso que no tenemos la oportunidad de cambiar nada."
"¿Por qué?"
"Porque nosotros no somos muchos."
"¿Qué quieres decir?"
"Que no somos suficientes los que lo vemos así"
"¿Cuántos crees que deberíamos ser?", siguió preguntando Hennes.
"¡Cientos! ¡Qué digo cientos! ¡Miles! ¡Cientos de miles! ¡Muchos cientos de miles!
"Esto mismo pensaba yo, y por esto no hacemos nada y las cosas siguen como están. Y creo que ésta es la cuestión sobre la que he tenido aquella idea."
"¿Qué idea?"
"¿Cuántos hombres necesitas para salvar a tu país?"
"Todo el pueblo, o al menos, la mayoría."
"Entonces puedes esperar sentado."
"Pues como mínimo un ejército para conseguir el poder y hacer limpieza."
"Estás equivocado. Para salvar a tu país sólo necesitas un puñado de hombres. ¡Pero deben ser los mejores!"
Luis y Andrés miraron fijamente a Hennes.
"¿Qué quieres decir?"
"No lo sé aún. Sólo que hoy he tenido la intuición de que todo el tiempo había estado equivocado. No tienes que esperar a un redentor con un enorme ejército. Únicamente necesitas un puñado de hombres. Pero deben ser los mejores. Esto es lo importante."
"¿Y quiénes son los mejores?"
"Los que no quieren nada para sí."
De nuevo se quedaron mirándolo.
¿Y crees que existe gente así?"
"[Antes] cuando hemos sacado a María del hielo ¿por quién lo hemos hecho? ¿Por nosotros?
"No, claro que no."
"Aunque pudiera decirse que tú lo has hecho porque es tu hermana."
"Pero no es la tuya, y a pesar de ello tú no has dudado ni un segundo. ¿Y no te has sentido bien haciéndolo?
"Sí, por supuesto."
"¿Y lo has hecho sólo para sentirte bien?"
"No, no he pensado en esto en aquel momento."
"Pero no es lo mismo", objetó Luis, "cuando salvas a un país tienes que ponerte a su cabeza y, si te sale bien, te conviertes en su rey y entonces tienes una corona y una corte y al final te has convertido en lo mismo que ellos."
"Claro, porque lo importante es que no debes querer nada para ti."
"¿Como Napoleón, por ejemplo? También él empezó como salvador de Francia y al final convirtió la revolución en una monarquía. El poder lo pervirtió."
"Porque interiormente uno debe seguir siendo monje o soldado".
"Pero él era soldado."
"Seguramente éste era el problema, que pensaba más en la conquista de países ajenos que en la salvación de Francia."
"Yo creo que no está bien querer el poder para sentirse poderoso; en todo caso habría que quererlo para poner en práctica lo correcto", dijo Andrés.
"Pero entonces lo pierdes en seguida", añadió Luis.
"Seguramente ahí está la respuesta. Consigues el poder, pones en práctica lo que es bueno para tu país y luego abdicas."
"Y entonces suben de nuevo al poder los poderosos de antes y lo desmontan todo."
"No sé, no sé, siempre que pienso en estas cosas me da vértigo. Pero no hacer nada tampoco es ninguna solución, ¿no?"
"Mi padre dice siempre: el mundo sigue su camino y la vieja tierra no para de dar vueltas sobre sí misma, con nuestra intervención o sin ella, y dice que los budistas son los únicos que han comprendido que lo mejor que podemos hacer es integrarnos en la armonía de la naturaleza y dejar de intentar cambiar el mundo."
"¿Y esto no es inmoral?"
"¿Es que quizá es más moral enviar a cien mil seres humanos a la guillotina para conseguir una revolución que uno de sus generales al final convertirá de nuevo en una monarquía?"
Aquella tarde no consiguieron resolver las grandes cuestiones que ocupan a la humanidad, pero era la primera vez que que las intuían, y como fueron más las preguntas que plantearon que las respuestas que supieron darles nació en ellos una nueva inquietud, una especie de inquietud que no habían conocido hasta entonces.

(pp. 190-195)

Bernd Springer es profesor de lengua, literatura y cultura alemanas en el Departamento de Filología Inglesa y Germanística de la Facultad de Letras de la Universidad Autónoma de Barcelona.