28 de abril de 2011

PARA NORMA PADRA Y EURÓPIDES, MIS DOS ÚLTIM@S SEGUIDORES

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Hola a los dos, ¡bienvenidos a la Tertulia! Os quiero recibir con este microrrelato mío, que os dedico:

EL ORATE VISIONARIO


Le llamaban “El orate visionario”. No había nacido allí. Había llegado al pueblo de pequeño, con una tía suya, que había tenido que tomarlo a su cargo cuando se quedó huérfano. Nadie sabía a ciencia cierta qué edad tenía Pedro, nadie había cruzado nunca una palabra con él. Pedro no hablaba. Sólo decía “mamá”. Deambulaba por las calles sin rumbo fijo, echaba a correr de pronto sin motivo alguno y se agazapaba detrás de un matorral o se metía en un portal como para resguardarse de un grave peligro. El apodo de visionario le venía por la expresión que adoptaban a veces sus ojos cuando se detenía de repente y se quedaba mirando a un punto fijo, aterrorizado, temblando y petrificado al mismo tiempo. Ni las burlas ni los empujones de los chiquillos conseguían sacarle de aquel ensimismamiento, que sólo se rompía cuando su tía acudía a rescatarle y se lo llevaba a casa cogido de la mano. “Mamá, mamá”, decía entonces con voz entrecortada.

Así transcurría su vida desde los cuatro años, cuando su padre degolló a su madre en su presencia y se descerrajó después un tiro en la sien.

© Anna Rossell

10 comentarios:

Maria Varu dijo...

estremecedor!!!
uno se queda sin palabras ante estos hechos

un petó molt gran Anna

Pablo dijo...

Hola Ana. He llegado a tu blog a través de otro sitio amigo. Espero que no te moleste. Tu blog es muy bello e interesante.
Sobre este relato, como dice María, es estremecedor, pero tiene una literatura muy exquisita.
Te felicito y me encantaría seguirte y que visites mi blog. Serás muy bienvenida.

Elena dijo...

Que historia tan breve y tan intensa.
Sin palabras.
Petonets.

Anna Rossell dijo...

Sí, María; pero la realidad supera la ficción. També per a tu una abraçada. Avui, a la tertúlia t'hem trobat a faltar.

Anna Rossell dijo...

Hola, Pablo; pues no sólo no me importa sino que me alegra, y mucho. Estaré encantada yo también de visitarte en tu blog.

Anna Rossell dijo...

Elena; me alegro de que te haya llegado, de que conecte con tu sensibilidad. Muchas gracias por aportar tu comentario.

Európides dijo...

Hola Anna, muchas gracias por la dedicatoria.

A veces hechos como el que relatas trae consigo graves efectos sicológicos en los niños que los presencian.

Es una suerte no tener un padre así.

Un abrazo y muchas gracias por tu gran detalle.

Susana Inés Nicolini dijo...

Hola Anna, te ví en el FB de Európides y me vine hasta aquí. Tienes un blog intenso, por decirlo de alguna manera, atrapante sin duda. Este post lo deja sin aire a uno. ¡Una entrada estupenda!
Me hago tu seguidora, y te invito a conocer mis sitios. Será un placer verte por allí.
Un abrazo desde Ciudad de Buenos Aires

Anna Rossell dijo...

Európides, gracias por comentar y por visitar mi bitácora. Me alegra tu participación.

Anna Rossell dijo...

Susana Inés, gracias por tu interés. Visitaré tus blogs. Gracias por invitarme a hacerlo.